Para las elecciones generales de 1948, la Comisión de Parques y Recreo Públicos creó la película "La voz del pueblo". Esta obra, de unos 12 minutos de duración, pretendía educar a los electores sobre la importancia del voto dentro de los procesos sociales, económicos y políticos de la época. La participación masiva de los electores en estos comicios era sumamente importante. Con la aprobación en 1947 por el Congreso de los Estados Unidos de la Ley del Gobernador Electivo, por primera vez, los puertorriqueños iban a elegir su propio gobernador. Era indispensable mostrarle al mundo que Puerto Rico iba encaminado hacia su plena auto-determinación.

Esta obra presenta una visión del sistema gubernamental de la Isla en que existe una perfecta y armoniosa relación entre los intereses del electorado y las acciones de las ramas ejecutivas y legislativas. En esta obra, la expresión de los electores en las urnas es un claro mandato para la legislatura. Los votantes piden empleos, mejores escuelas, mejores carreteras y los legisladores, diligentes y complacientes, redactan legislación para cumplir con los deseos expresados. Los productores de la película enfatizan que "la mejor arma que tiene el pueblo para defenderse es el voto".

Han pasado 60 años desde la creación de esta utópica visión del proceso electoral puertorriqueño. ¿Existirá algún elector hoy en el país, que no haya sido tocado por el cinismo ni por la superficialidad, que se atreve a afirmar que existe una relación tan estrecha entre los deseos del electorado y las acciones de legisladores y oficiales gubernamentales? Luego de que los resultados del referéndum sobre la unicameralidad fueron ignorados por las tres ramas del gobierno, ¿puede decirse todavía que el voto es la mejor arma que tiene el pueblo para defenderse? En el 2008,¿existe algún vínculo eficaz entre las campañas electorales, los votos emitidos, y la situación real del país? En la película de 1948, se presenta el acto de votar como una acción importante que complementa "la batalla de la producción". La industria, el comercio, la educación y la participación ciudadana en la vida pública -- todos son presentados como elementos fundamentales para la transformación del país.

En esta obra, sin duda de carácter propagandístico, hay unos notables ausentes. En ningún momento se asoman en la producción la actividad de los partidos políticos. Quizás los autores de "La voz del pueblo" sabían que con la presencia de estos partidos la posibilidad de esta utopía desaparecería.

Invitamos a nuestros lectores a ver "La voz del pueblo", disponible en la Colección Piñero.