Desde hace varios meses agoniza el Archivo General de Puerto Rico. El edificio que custodia la memoria documental del país se ha convertido en un edificio enfermo. En estos días nos ha llegado una comunicación de un empleado del Archivo denunciando esta situación. Ha pedido que, por ahora, no publiquemos su nombre por las represalias que pueden tomar la administración de la institución.


Comenta la fuente en su comunicación que: es importante que los historiadores del país sepan que el patrimonio documental e inclusive valiosos libros de la colección de la Biblioteca Nacional se hallan en peligro desde julio por haber colapsado el sistema de aire acondicionado del edificio de ambas instituciones.


El peligro se produce por haber estado sometidas las colecciones al hongo y las bacterias que se mulitplicaron por las temperaturas de más de 90 grados en el edificio desde julio hasta agosto, en los meses pico del verano.


Es importante que se sepa y que se denuncie que hasta el día de hoy NADA se ha hecho para limpiar de hongo y bacteria las colecciones.


Que lo único que se ha efectuado es una reparación temporera de una de las viejas torres de enfriamiento del sistema de aire y que el sistema no ha recibido mantenimiento desde hace más de un año, ni los filtros del aire se han cambiado en dos años y toda esta negligencia tiene nombre y apellido.


Los empleados hemos sido obligados a entrar en un edificio enfermo sin higienizar, un edificio "enfermo", para asumir un mínimo de "normalidad" en nuestras funciones que es FICTICIO.


Mientras, la salud de cualquier usuario que entre aquí estará amenazada (al igual que la de los empleados) por la contaminación del edificio y los documentos. . . .


El PATRIMONIO DOCUMENTAL DEL PAIS, de 200 años al menos, está en grave peligro y hasta el momento NO SE HA ACTUADO RESPONSABLEMENTE.


La situación actual del Archivo General de Puerto Rico es simplemente bochornosa. Ningún país del siglo XXI, que se considera civilizado y digno de respeto, puede permitir que el principal custodio de su historia documental muera de negiligencia y dejadez. Invitamos a los historiadores del país, a los archiveros, investigadores y amantes de nuestra cultura, a denunciar esta situación públicamente y exigir que las autoridades tomen las medidas necesarias inmediatamente para resolver esta situación.