Armar la biografía de un ser humano es similar a la creación de un mosaico. Recuerdos, testimonios, documentos, y comentarios, en las manos del biógrafo, llegan a formar una imagen de muchos colores que reflejan los múltiples aspectos de una vida.  Ninguno de los pedazos del mosaico por sí solo nos comunica la totalidad de la experiencia vivida, pero en su conjunto, las piedras nos pueden dar una visión amplia y profunda de lo que fue una vida única e irrepetible.

En la Colección de Historia Oral contamos con varias series dedicadas a diferentes temas.  Uno de los temas incluidos es la vida de nuestro primer gobernador puertorrqueño, Don Jesús T. Piñero.  La serie cuenta con testimonios de familiares, contemporáneos, amigos, colaboradores y vecinos de Don Jesús.  Cada entrevista refleja una faceta diferente de este hombre y de su mundo.

Recientemente, entrevistamos a la Sra. Dominga Rosario.  Doña Dominga se crió en una casa ubicada en la propiedad de Piñero.  Compartió con los hijos de Piñero y años después su marido trabajó en la vaquería de los Piñero bajo la supervisión de Emilio "Millín" Piñero.

Recuerda a la familia Piñero como miembros de la clase alta de Canóvanas.  Según ella, "La gente consideraba a Jesús T. Piñero, a Emilio Piñero, a Ernesto Piñero, como gente rica porque ellos eran los que tenían terrenos y le daban trabajo al pueblo. Por eso ellos eran la gente rica del pueblo.  Por otro lado, recuerda las condiciones de vida de los residentes del sector La Palma de Canóvanas.  Para lograr acceso al agua, por ejemplo, se buscaba con "..Una lata, sí. Nosotros íbamos al cercado. Llevábamos un dron. Cargábamos agua. Y llenábamos un dron de agua. Por si acaso el agua se iba a ir de las plumas, teníamos el agua allí. ... Para bañarnos lo mismo.  No había ducha.  No había nada.  Era pobreza."  

En su testimonio, Doña Dominga describe las escuelas del pueblo, los maestros que laboraban en ellas, las festividades populares celebradas y las costumbres de la época. 

Nuestra colección de historia oral se ha enriquecido con este sencillo pero elocuente testimonio.

Foto:  Sra. Dominga Rosario.  Colección Jesús T. Piñero.