En alguna ocasión el reconocido historiador Eric Hobsbawm arriesgaba el planteamiento de que fue el líder político y teórico italiano Antonio Gramsci quien por fin le dio al marxismo un conjunto de herramientas conceptuales para una teoría política con toda propiedad.  Planteamiento a lo menos provocador pues a fin de cuentas, ¿no fueron ya los mismos Carlos Marx y Federico Engels quienes escribieron verdaderos clásicos del pensamiento político como el Manifiesto comunista?  ¿No produjo V.I. Lenin, uno de los líderes de la Revolución Rusa, una extensísima obra que se plasma en decenas de volúmenes?  El señalamiento de Hobsbawm –que es también un gran conocedor del marxismo– más que obviar la obra política de figuras y autores que se inscriben dentro de la tradición marxista, a lo que apunta es a que en Gramsci el fenómeno de lo político se vuelve un asunto digno de apreciar y analizar en toda su plena complejidad.  Distanciándose de las concepciones mecanicistas y economicistas del marxismo de su tiempo, que hacían de lo político casi un mero epifenómeno alrededor del mundo de las relaciones económicas, Gramsci le da a lo político su merecida dignidad como fenómeno y no lo supedita de lleno bajo la crítica a la economía política.  Sin desmerecer los condicionamientos[1] de la compleja estructura económica y de clases sobre la esfera política, Gramsci le reconoce dinámicas y lógicas propias al momento de lo político.  Temas centrales en los Cuadernos de la cárcel como la hegemonía, las ideologías e ideologías orgánicas, las múltiples formas en que se expresan las relaciones entre dirigentes y dirigidos, la catarsis como advenimiento como fuerza ético-política universal de una clase social, los intelectuales orgánicos, el ‘estado integral’, la cuestión nacional-popular, la guerra de posición, entre otros, son todos vías a través de las cuales Gramsci profundiza en lo político como fenómeno con su propia lógica y dinámica.


¿Quién fue Antonio Gramsci?

Antonio Gramsci (1891-1937), es una de las figuras más importantes en la historia política de Italia.  Militante primero del Partido Socialista Italiano, líder intelectual del movimiento consejista en la ciudad septentrional de Turín durante el periodo turbulento de 1919-1920, fue luego a principios de 1921 cofundador del Partido Comunista de Italia.  Militó en tiempos revueltos, vio la ascendencia y la derrota de la izquierda europea, y luego vio el surgimiento progresivo del fascismo en Italia.

            Encarcelado a fines de 1926, como expresión individual de lo que fue la eliminación general por parte del régimen fascista de Mussolini de las libertades políticas en Italia, Gramsci fue inicialmente sentenciado a una condena de veinte años en prisión.  Nunca recuperó su libertad, pues murió el 27 de abril de 1937 en la clínica carcelaria Quisisana en Roma; oficialmente agotada su condena seis días antes.  Su muerte se debió al empeoramiento en las duras condiciones carcelarias que repercutieron en su débil y enfermiza condición física.

            El legado de Gramsci se recoge en los numerosísimos artículos y escritos pre-carcelarios, pero más importante aún en su incompleta y fragmentaria obra maestra que hoy conocemos como los Cuadernos de la cárcel.  Esta obra se basa en las 33 libretas o cuadernos en los cuales Gramsci trabajó en la cárcel.  Tenemos en Gramsci un clásico del pensamiento político que ha trascendido por mucho los límites del marco teórico-político en el cual se situaba.  Esto es así por la riqueza de su trabajo al respecto de la complejidad del poder en las sociedad modernas, sobre la cultura y lo ideológico como campos de batalla y lucha política, etcétera.

            Aunque en el presente seminario le daremos al pensamiento de Gramsci un enfoque político, vale la pena dejar saber que estamos ante una obra muy rica, que no deja de provocar discusión ni influencia.  Por un lado, lejos de circunscribirse únicamente a enfoques políticos, su obra ha tenido muchísima influencia en múltiples campos del saber como la antropología, la crítica literaria, la filosofía, la lingüística, los estudios culturales, etcétera.  Por otro lado, su presencia política está lo suficientemente viva como para que en 1992, poco después del fin de la guerra fría, el ex-dictador chileno A. Pinochet lo recordara en una entrevista publicada en una revista rusa, advirtiendo –con su típica paranoia conspiratoria– contra el peligro de un nuevo tipo de comunismo: “La doctrina del comunista Antonio Gramsci es el marxismo con vestido nuevo.  Y esto es peligroso porque penetra en la conciencia de la gente, y en primer lugar en la de los intelectuales”.  Interpretado de diversas formas, la obra de Gramsci influyó en su momento, entre otras cosas, en el desarrollo de lo que se conoció como el eurocomunismo[2], además de haber sido por mucho tiempo (ya no tanto…) una especie de santo patrón de la izquierda italiana.
  
El seminario

El seminario trata sobre el desarrollo del pensamiento político de Gramsci, haciendo especial énfasis en su obra principal, los Cuadernos de la cárcel, obra editada y publicada luego de su muerte.  El seminario girará alrededor de la lectura inmanente y rigurosa de los textos, aunque sin descuidar los contextos histórico-sociales cuando sea vital para la interpretación. La meta es leer y discutir todos los Cuadernos de la cárcel. Aunque tendremos a nuestra disposición las obras en su italiano original, trabajaremos sobre la traducción al español de la edición crítica realizada por Ana María Palos y revisada por nuestro José Luis González, publicada por la editorial mexicana Ediciones Era. Se proveerán los archivos de las lecturas para los que los necesiten.

Nos estaremos reuniendo a partir del martes 6 de octubre de 7 a 8:30pm en la Sala Piñero en la Universidad del Este, dos veces al mes. Estaremos alternando los martes (martes 6 de oct, martes 20 de oct, martes 3 de nov., etc.). Si tienen interés en participar, por favor envíen un correo electrónico con sus datos a malmeida@suagm.edu .




[1] En el famoso “Prólogo de 1859 a la Contribución a la crítica de la economía política”, Carlos Marx plantea que la base o estructura económica determina (en alemán bedingen que puede traducirse por determina o –que nos complace más– por condiciona) el conjunto de superestructuras ideológicas y políticas.  A pesar de que este es uno de los textos centrales alrededor de los cuales se monta una interpretación económico-determinista de Marx, particularmente por el abuso de la metáfora pedagógica del edificio (base/superestructura) para describir a las formaciones sociales, Gramsci le dará otra interpretación que dinamiza/dinamita la económico-determinista.
[2] Se le conoció como eurocomunismo a esa tendencia en los 1970’s y 1980’s de algunos partidos comunistas de Europa occidental que optaron por distanciarse de la Unión Soviética y asumieron una política socialista más democrática, reconociendo la vigencia de los diversos mecanismos democrático-liberales, y procurando la centralidad de alianzas populares multi-clasistas.  El Partido Comunista Italiano y el Partido Comunista Español fueron partidos líderes de esta tendencia.