[Reflexión ofrecida por el doctor Jaime Partsch, Cátedra Piñero, en la conmemoración del 121 aniversario del natalicio de Jesús T. Piñero el 18 de abril de 2018 en la Universidad del Este.]


18 de abril de 2018

            Quiero compartir con ustedes una breve reflexión que espero aporte al enriquecimiento de la actividad de hoy. Me han pedido hablar sobre la figura de Jesús Piñero en este foro que forma parte de la conmemoración del aniversario 121 de su nacimiento. Esta breve reflexión tiene dos partes: la primera, sobre algunos aspectos de la vida de Piñero dentro de unas situaciones límites que vivió el pueblo puertorriqueño en las décadas de 1920 y 1930. La segunda, parte tiene que ver con el momento histórico que vivimos, la memoria y la nostalgia.

            El 13 de septiembre de 1928 Puerto Rico fue azotado por el huracán San Felipe. Esta tormenta que hoy sería catalogada de categoría cinco dejó a su paso daños económicos estimados, según las medidas actuales, en más de 700 millones de dólares. Dejó también unos 312 muertos. (Esta cifra nos indica que en el caso del huracán San Felipe, sí contabilizaron los muertos.)

            Menos de dos meses más tarde, el 6 de noviembre, en Puerto Rico se llevaron a cabo las elecciones generales. En el caso del municipio de Carolina, el historiador Fernando Picó informa que hubo un cambio de administración. Según Picó, en gran parte la administración de turno perdió estos comicios precisamente por su pobre respuesta de ayuda a la ciudadanía luego del paso de San Felipe.[1] En Carolina ganó la “Coalición”, o sea, la unión de los partidos Socialista y Republicano Puro. En enero de 1929, la nueva asamblea asumió las riendas de la administración municipal y en su primera sesión eligió presidente a Jesús Piñero. Con muy pocos recursos económicos disponibles, Piñero y los demás miembros de la administración se dieron a la tarea de impulsar la recuperación del pueblo. Tan sólo nueve meses más tarde, el 24 de octubre, se produce el “Jueves negro”, la estrepitosa caída de la bolsa de valores en Wall Street. Este evento marca, para muchos, el comienzo de la Gran Depresión, evento que duró una década y que no se logró superar hasta comenzar la Segunda Guerra Mundial.

            En este contexto de un desastre por partida doble, le tocó a Jesús Piñero comenzar su carrera como servidor público. Hay un proyecto particular que él asumió mientras presidía la Asamblea Municipal que me parece significativo. En el mismo año 1929, según sus propios recuerdos, Piñero comenzó su conocido proyecto de llevar cine a las comunidades. Tomando prestadas películas del cine Cereceda del pueblo de Carolina, y cargando su proyector personal y una pequeña planta de energía, empezó a visitar las comunidades más aisladas del municipio para compartir con ellos imágenes en movimiento. Este proyecto personal, financiado con sus propios recursos económicos, duró el resto de su vida. Aun cuando era Comisionado Residente y Gobernador, continuaba presentando películas. Incluso, llevó películas a Washington en un intento de educar a congresistas y burócratas sobre las realidades de Puerto Rico.

            Parece insólito que un político en ciernes como Piñero, dentro de una situación económica tan precaria y explosiva, inicie un trabajo de cine como parte de su compromiso con el pueblo. El proyecto a primera vista se ve simplemente descabellado. Pienso que este hecho nos indica que quizás, en el caso de Piñero, nos enfrentamos con otra clase de político.

            Hay tres elementos de esta iniciativa de Piñero que quiero subrayar. En primer lugar, fue un proyecto personal. No siguió ni las directrices de un partido ni de supervisores ni buscaba aprobaciones de superiores ni de nadie. Lo realizó por más de dos décadas porque estaba personalmente convencido del valor de ese trabajo.

            En segundo lugar, el aspecto comunitario. Presentar cine no era un simple “hobby”. A través de los años, Piñero desarrolló toda una metodología de trabajo comunitario: identificaba líderes, establecía prioridades en colaboración con estos líderes y daba seguimiento a los grupos organizados en las comunidades.

            Y en tercer lugar, me parece que el proyecto nos habla sobre uno de los aspectos menos comentados de la persona de Piñero: el humanista. Esta iniciativa nos habla del valor que daba Jesús Piñero a las artes, a las ideas, a la creatividad humana. Sabemos que llegó a crear sus propias obras cinematográficas. En sus viajes a cinco continentes demostró un enorme interés por las culturas, las costumbres y las economías de otros países. Su propia finca se convirtió en centro de experimentación agrícola, en un lugar de tertulias, de reuniones, y de centro de ayuda social y económica para sus vecinos de Canóvanas y Loíza.

            Al recordar la figura de Piñero quiero traer para su consideración un pensamiento del sociólogo polaco Zygmunt Bauman. En un libro suyo publicado póstumamente el año pasado, titulado Retrotopia, Bauman indica que hay en la política contemporánea una dosis masiva y peligrosa de lo que él cataloga como nostalgia. Comenta el autor, citando a la profesora Svetlana Boym, “El siglo veinte comenzó con una utopía futurista y terminó con nostalgia.” Con esta añoranza irracional de un pasado inexistente se busca ahora construir “retrotopias”. Bauman nos dice que las retrotopías están apareciendo en “visiones localizadas en un pasado que ha sido perdido, robado o abandonado y que, en vez de ligarlas a un futuro” ahora son solo justificaciones de una visión de un mundo privatizado, individualizado y empobrecido. Hoy la derecha, sea en la Francia de LePen y su Frente Nacional o la xenofobia y el racismo de Trump en Estados Unidos, impulsa un proyecto global que es incapaz de generar una visión diferente del futuro. Sólo fabrican retrotopías. Sobre esta coyuntura opina Bauman: “No hay un sueño para reemplazar lo actual porque somos incapaces de imaginar un mundo mejor que el que tenemos.”[2]

            Hoy nos reunimos para hablar de los retos que son parte de la reconstrucción del país. Nos reunimos para hablar de posibles futuros, de alternativas, de caminos diferentes. También existe para nosotros el peligro de la nostalgia. Hay sectores que sueñan con regresar a un Puerto Rico pre-María, a una isla donde existía una supuesta “normalidad,” un país en que los números cuadraban y todos sabían cuál era el lugar que le correspondía. Existen aquellos cuya retrotopía es un país donde los informes fiscales cuadran y las deudas desaparecen aunque sea a costo de la salud, la educación y el futuro del país.

            Pienso que si de alguna manera la figura de Piñero nos puede servir de referencia, sería tomando en consideración su respuesta y las respuestas de sus contemporáneos a los retos que enfrentaron. En el caso de Piñero, los tres aspectos de su proyecto de cine quizás nos den algunas pistas:

n  Primer: El aspecto del compromiso individual. Un compromiso firme y duradero que no depende de la presencia de fotógrafos y las cámaras de televisión para emprender proyectos nuevos. Un compromiso que surge de una ética de servicio y que en la mayoría de las veces se lleva a cabo en el anonimato. Después de María, hemos visto ejemplos de muchos ciudadanos que han asumido de manera activa y creativa el reto de recrear a sus comunidades y su país.

n  Segundo: El aspecto comunitario. Trabajo comunitario que no se limite a la “filantropía caritativa” que practican ciertas capas sociales, sino que impulsa el desarrollo de comunidades fuertes, con autonomía y voz propia. En el Puerto Rico post-María también hemos visto docenas de comunidades que, ante la inacción e ineptitud de las autoridades, han tomado la iniciativa de rescatar y organizar sus comunidades.

n  Tercero: El aspecto humanístico. Hasta este momento ninguna de las propuestas oficialistas para el futuro del país incluye la promoción de una visión humanista del futuro. Más aún, las medidas que han sido propuestas para atender nuestra crisis actual, tanto por las autoridades dentro como fuera del país, constituyen una verdadera amenaza a la educación, a las artes y al libre intercambio de ideas en Puerto Rico. En nuestras propuestas para el futuro no pueden faltar las artes, las ideas, los libros, el diálogo, y hasta la música y el baile. Que los proyectos futuros incluyan y fomenten todas estas iniciativas que dan vida y energía al país. Y, por supuesto, en la elaboración de estas iniciativas, no puede faltar la academia.

Si nuestras propuestas y nuestros proyectos de futuro no toman en consideración estos aspectos tan fundamentales, ¡qué pobre país vamos a reconstruir!



[1] Fernando Picó, San Fernando de la Carolina: Identidades y representaciones. Carolina: Municipio Autónomo de Carolina, 2003. p. 117.
[2] Zygmut Bauman, Retrotopia. Cambridge: Polity Press, 2017. p. 5.

 
El Instituto de Cultura Puertorriqueña invita al público en general a una jornada de talleres a celebrarse los días 14 y 15 de abril. Ambos días se llevarán a cabo dos talleres: de estampas en barro y de marionetas para niños (el sábado 14). Los espacios son limitados. Para reservar favor de llamar a 787-876-0562 ext. 3030. Los talleres son parte de la conmemoración del 121 aniversario del nacimiento de Jesús Piñero.



Invitamos a nuestros amigos y amigas a conocer las actividades y los logros de la Biblioteca y Centro de Investigación Social Jesús T. Piñero de la Universidad del Este a través de nuestro boletín mensual la Carta Informativa.

 
El Gobierno Municipal Autónomo de Carolina invita a la conmemoración del 121 aniversario del natalicio de Jesús Piñero a celebrarse el lunes, 16 de abril, desde las 9:00 a.m. en el Auditorio Fortunato Vizcarrondo de Carolina. La conferenciante invitada es Nancy I. Sánchez, directora ejecutiva de la Gerencia de Permisos y Planificación del Departamento de Agricultura de Puerto Rico. Hablará sobre el tema: "Qué es ser agrónomo y sus funciones en el Departamento de Agricultura."

 
El Municipio Autónomo de Carolina, a través de su Archivo y Centro de Investigación Histórica, invita al público a la presentación del libro Julia de Burgos. La esencia soy yo del doctor Alberto Nájera Espinoza de la Universidad de Guadalajara, México. La presentación se celebrará en el Auditorio Fortunato Vizcarrondo el 5 de abril desde las 5:00 p.m. Para información adicional llamar: 787-757-2626 ext. 3914.




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El próximo jueves, 22 de febrero, se llevará a cabo en la Sala de la Comunidad de la Biblioteca y Centro de Investigación Social Jesús T. Piñero la presentación de la tercera edición del libro Dirigentes y dirigidos: para leer los Cuadernos de la cárcel de Antonio Gramsci del doctor Manuel S. Almeida. La presentación del libro estará a cargo del professor José Rivera, de la Escuela de Ciencias Sociales y Humanas de la UNE. La actividad comienza a las 11:30 a.m.

 
En una nueva edición de Utopística, el doctor Jaime Rodríguez Cancel, miembro del equipo del Centro de Investigación Social de la Biblioteca Jesús T. Piñero, entrevista a la doctora Simona Skrabek, quien es Presidenta del Comité de Traducción y Derechos Lingüisticos del PEN Club International. Pueden ver la entrevista en: https://youtu.be/WeOp668ujvM